martes 20 de mayo de 2008

Yo

Deició que, por primera vez en muchos anios, iba a dedicar el día entero a pensar por sí misma, Hasta entonces vivía siempre preocupada por los demás: su madre, los companiero del colegio, su padre, los funcionarios de la agencia de modelos, el profesor de francés, el camaero, la bibliotecaria, por lo que las personas de la calle, que nunca había visto, pensaban. En verdad nadie pensaba nada, y mucho menos en ella, una pobre extranjera, que si desapareciese maniana, no se iba a enterar la policía.





Once Minutos

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